el blog de marketing de Javier Varela
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Ermita de la Virxe do Porto

La playa de Valdoviño en todo su esplendor

Para un buen viaje siempre hay que llevar una buena cámara

Descansando en San Andrés de Teixido

Volando en la Vixía de Herbeira en la Serra da Capelada

Acantilados de Cabo Ortegal

Playa de Pantín

Acantilados de Ferrolterra

Nuevo post, nueva semana y nuevas sensaciones tras un minubetrip de verano por Ferrol y su comarca Ferrolterra, con los viajeros blogueros de Minube.

En un viaje como este normalmente se juntan dos tipos de sensaciones difícilmente separables. Por un lado están los lugares, las vistas, los paisajes, la gastronomía, etc. y por otro están las personas con las que compartes ese viaje. Las risas, las anécdotas, los momentos, las conversaciones y en definitiva las personas.

Un fin de semana de minubetrip con blogueros siempre está lleno de buenos momentos, y si el destino despliega todo su potencial como lo ha hecho Ferrol y su comarca, la combinación se antoja perfecta. Un destino es el que es, tiene sus valores, sus lugares, sus rincones, su belleza, sus posibilidades y para vivirlo, existen múltiples formas, y cada una de ellas, lleva implícita a las personas que te acompañan si vas con gente o tus vivencias personales si vas solo.

La ciudad de Ferrol y sus calles

Soy gallego, vivo en Pontevedra (Rías Baixas) y Ferrol y su comarca están tan cerca como indican cualquier mapa y tan lejos como las cosas cercanas que obviamos, quizás por su cercanía.

Del destino, mucho que decir y poco espacio para expresar todo lo que ofrece. Ferrol así de primeras y dicho en frío, puede que suene a poco al viajero. Quizás las primeras impresiones mentales nos acerquen a temas industriales, navales, y militares. No se equivoca nuestra mente en ese sentido pero si que acota una realidad que va mucho más allá de las primeras percepciones extraídas en frío.

La ciudad de Ferrol, se deja pasear. Calles estrechas, plazas abiertas, conjunto peatonal y barrios como La Magdalena que exponen su belleza modernista en una arquitectura ornamental que da buena cuenta de que la ciudad es un perfecto contraste entre la población industrial y obrera y la burguesía militar. Fachadas que exponen sus refinadas y alegres formas frente a la fría y gris producción industrial, del acero y la construcción naval de los astilleros.

La identidad de esta ciudad es el mar, y no se podría entender esta villa del norte de Galicia sin sus astilleros, su arsenal militar, su ría, su puerto y sus constrastes.

En el siguiente post hablaremos de la ciudad, su ría y sus alrededores más cercanos.

La comarca de Ferrolterra

Si te vas unos días a visitar Ferrol y la comarca de Ferrolterra, yo te recomendaría que te relajes, te cojas un coche y de buena mañana y sin prisas pongas rumbo norte siguiendo la Costa Ártabra hacia la versión más septentrional de Galicia.

Por el camino te irás encontrando faros singulares como el de A Frouxeira, restos de construcciones militares que protegían la costa de enemigos imaginarios, baterías militares que se defendían de si mismas ante un océano inabarcable y misterioso, garitas de cañones que disparaban herba de namorar, ermitas como la de la Virxe do Porto que dificultan su acceso con marea alta para que solo puedas contemplar su singularidad desde las dunas de tierra firme y un sinfín de recónditos acantilados que esconden leyendas y pequeñas playas que podrás disfrutar casi en soledad.

Rumbo norte y sin complejos, se extienda la playa de Valdoviño. Una extensa lengua de arena que te dejará boquiabierto durante el rato en que tratas de abarcar con la mirada tanta belleza en un solo plano. Su laguna, sus olas, sus corrientes y su brisa. Seguimos por la ruta de la costa, cuesta arriba hasta el mirador para volver a frotarte los ojos con lo que estás viendo, y cuesta abajo despacito para acercarte ‘paseniño‘ a la meca del surf gallego, a la fábrica de las olas, al arenal de los pelos rubios, el olor a parafina y las pieles tostadas por el sol y la salitre de grandes sesiones de surf. La playa de Pantín donde se celebra el mítico Pantín Classic.

Chiringuito, refresco y seguimos degustando kilómetros hacia Cedeira. Playas que sorprenden en cada curva, eucaliptos que dan vida y quitan belleza a los paisajes, remansos de tranquilidad en cada redondeada esquina de un ría que protege los barcos del hambre del océano, bosques que quieren pescar en el mar, puerto, vida tranquila, gastronomía que enamora, arena blanca, y mil etcéteras que no son nada por escrito y lo son todo con un buen paseo por el lugar.

Imaginaros también una sierra que se levanta sobre el mar casi de forma chulesca, desafiante, sin complejos, como un pavo real de piedra y rocas. Mil y una curvas, bosques altos que no resisten el viento y se convierten en sotobosque por miedo a despeñarse por los acantilados más altos de la Europa continental, miradores como el de Vixía de Herbeira que te invitan a asomarte si la niebla no enmascara donde estás y un amplio despliegue de vacas y caballos que campan a sus anchas como siempre debieron hacerlo porque ese es su hogar. Si buscas naturaleza en estado puro, salvo por el enjambre de aerogeneradores que dan buena cuenta del viento reinante, la encontrarás por esta zona.

San Andrés de Teixido que se esconde para hacer más misteriosa su leyenda. “Vai de morto quen non foi de vivo” (va de muerto quién no fué de vivo) es una pintoresca capilla que luce gótica con tipología marinera. El lugar es recóndito. Imaginaros más allá del norte, tras una sierra que se alza sobre el océano, tras mil y una curvas y tras nosecuantas leyendas que te transportan a un mundo imaginario que solo tiene cabida en aquellos rincones de la mente a los que nunca accederemos. Imaginaros un lugar en el que te dicen que va de muerto todo aquel que no va de vivo. Pues tras todo eso, tras el despliegue de un tapiz verde sobre los bastos acantilados, se encuentra este pintoresco pueblo en el que sus aproximadamente cincuenta habitantes se han sabido buscar la vida y despliegan su marketing de guerrilla a las puertas de sus establecimientos-vivienda.

No les hace falta bluetooth para spamearte el móvil cuando pasas por delante de su mostrador, no te fidelizan a través de facebook ni te tuitean un ‘bienvenidos a San Andrés de Teixido‘ cuando se acerca tu autobús. Simplemente, te miran a los ojos y te dicen “neniña, no quieres llevar unas rosquillas…” aunque sin descuidar la batalla comercial que se libra cada día que el lugar se llena de turistas, porque lo mismo te ofrecen en un puesto ‘Miel con Jalea Real’, que te contraofertan cincuenta metros más abajo con ‘Miel sin rollos de Jalea Real’. Lo cortés no quita lo competitivo.

Si eres capaz de asimilar tanto acantilado, la siguiente parada podría ser aquel lugar en el que el Atlántico te dice adiós para dejarte en manos del Mar Cantábrico. La polémica está servida, siempre hemos estudiado que este lugar es Estaca de Bares, pero en este post y en el mismo lugar, nos indican que eso sucede en Cabo Ortegal. Que queréis que os diga de este lugar. Estamos tan al norte que da hasta vértigo asomarse. Aquí ya todo es lo grande. Enormes acantilados que trepan por las rocas hasta el infinito, el mar desparramándose sin miramientos, los barquitos que parecen una cáscara de nuez y el cielo que no toca tierra hasta llegar, por lo menos, hasta el sur de Irlanda.

De Ortegal a Ortigueira, pasando por un pueblo con un nombre que solo pronunciarlo da buen rollo. Cariño. Es como si el paisaje te diese una bofetada de realidad de lo grande que es y lo pequeño que somos nosotros, pero con cariño!

Ortigueira, ya como último momento del recorrido. Ortigueira suena a gaitas, a folk y a festival internacional de verano. Calles, estrechas, urbanismo marinero y perfectamente desordenado y pequeñas joyas desconocidas como el Teatro de la Beneficencia.

No hemos hablado casi de gastronomía. Eso os dejo que lo descubráis porque la mezcla de sabores de tierra y mar se funde perfecta en platos que parecen hechos para que perduren en la memoria de nuestro paladar para siempre.

Cuando ya la tarde comienza a dar muestras de cansancio y el sol se prepara para lo que le depare la noche, puede ser un buen momento para volver a la ciudad y sentir de nuevo el bullicio de la gente, las luces y las risas de una noche de vacaciones.

Mañana más en Ferrol…

fotos | Minube y digitalmeteo

viajeros | @pedrojareno, @ineschueca, @fotomaf, @luisete, @digitalmeteo, @latrinchera, @flyandfilm, @marvisitferrol, @juanmiguelmoren y yo mismo @javiervarela. También echamos de menos a @CarolinaD y a @castromil

gracias | Minube, Concello de Ferrol – Turismo y todos los que han compartido este viaje por haberle puesto el toque humano a todo despligue de sensaciones.